Cómo puede un muro fronterizo dañar también la tierra, el agua y la vida silvestre.

Además de afectar gravemente a personas, familias y comunidades fronterizas, un propuesto muro a lo largo de la frontera entre los Estados Unidos y México muy probablemente afectaría las tierras públicas y la vida silvestre. Uno de los corredores de migración de vida silvestre más ecológicamente diversos en toda América del Norte pasa por un área vital del sitio de construcción propuesto para el muro y miles de especies estarán en peligro si se sigue adelante con dicho proyecto.

Estas tierras son el hogar del berrendo de Sonora, perro de la pradera, oso negro y del lobo gris. Ellas contienen algunos de los ecosistemas más biodiversos del continente. Más de 450 raras especies viven aquí, algunas que no se encuentran en ningún otro lugar en el planeta. Por lo menos 700 aves neotropicales, mamíferos e insectos migran a través de las tierras fronterizas cada año. Como los humanos migrantes que pasan por este mundo, entre mundos, las especies buscan seguridad, un futuro y la sobrevivencia,

Pero todos estos tesoros de las tierras fronterizas han estado enfrentando las consecuencias desgastadoras de unas políticas que tienen como prioridad la construcción a larga escala de muros y otras infraestructuras que alteran vidas y dividen el paisaje. Hay una evidencia abundante que ha mostrado en el transcurso de la última década, que estas barreras no detienen a la gente. Pero sí han destruido y fragmentado hábitats raros, obstaculizado los corredores migratorios para especies en peligro y han deteriorado la economía de las tierras fronterizas

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